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Lo incontrolable

Son las 4 de la mañana, hace màs de 20 minutos que espero el colectivo parada en la estación de metrobus , muero de frio.  Tengo muchas ganas de hacer pis. Trato de pensar en otra cosa. Busco mi celular para escuchar música, no tiene batería. Revuelvo  mi cartera y no encuentro con que distraerme: ni un libro, ni un volante, ni el suplemento barrial de un diario.  Saco un cuaderno y una lapicera para empezar a escribir, pero en mi cabeza sólo estaba el sonido constante de una canilla abierta. Empiezo a tararear una canción, pero no puedo concentrarme: piiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiiis, muchaaaaaaaaaaaaaaaaaa pissssssssssss  Camino  de un lado a otro de la estación, moviendo mucho los pies. Las personas de la estación empiezan a mirarme extrañadas. Me muevo tanto que tengo el aspecto de una persona a la que está  a punto de darle un ataque de epilepsia. Que miràs pibe? Nunca viste a una mujer muriéndose de ganas de hacer pis?  Me siento en los bancos fríos y d...

Un amor que no fue

Ante tus ojos me siento desnuda y a salvo. Sólo por esa noche, sólo lo que dura el encuentro. Tu mano recorriendo mi espalda. Mis ojos cerrados y serenos. Nuestros cuerpos exhaustos  y tranquilos. Dos cuerpos jugando a amarse. Todo se desvanece al salir el sol. La distancia , el tiempo, y el desencuentro.

Sueños

Un lugar raro y familiar. Hippie. Todo desordenadamente puesto en su lugar. Todos te sonríen al cruzarte. Hombres y mujeres vestidos en forma desprolijamente bien. Peinados despeinados realizados por horas frente al espejo. Lindas personas. Dibujos en una pared, con muchos colores, con frases positivas, "Buena Vibra". Muchas bordadoras para cortar el pasto colgadas en el techo, un televisor viejo en la que se ve en vivo y en directo el escenario. Paredes a medio terminar, telas colgadas separando espacios, un escenario con un hermoso y enorme perro negro durmiendo en el medio.  Yo llegué cansada y con pocas ganas de charlar. Estado raro en mi. Hasta cuando estoy mal, prefiero hablar con otros para callar mis pensamientos. Esa noche estaba centrada en mi, más observadora y callada, miraba y escuchaba todo en forma minuciosa. Estoy en una nueva etapa de renacimiento y mirando al mundo con otros ojos. Dándome tiempo para volver a descubrir la realidad.  Mientras ...

Hasta con el hombro

Esa mujer que podía ser natural, que podía buscar placer. Me gustaba, me reconocía. Cuando venía a mi mente una imagen, yo era la que está en foco. Ahora esa imagen se está borrando, no la encuentro, se nubla, se pone blanco y negro. La música y las risas se esta apagando. Hago el ejercicio de buscarla dentro de mi, y no la encuentro. No esta más esa sensación que estaba en el centro de mi estomago. Las mariposas? Ahora tengo una incomodad en el centro del pecho. Me extraño. Quiero reencontrarme con esa mujer que descubrí. Me estoy desdibujando. Huerfana nuevamente, sin guía. Aprendiendo a quererme sin necesitar esa mano que me apoye. Extrañote con todo mi ser, hasta con el hombro.

Operación

Uno de los momentos en los cuales me sentí más vulnerable es cuando entré a un quirófano. Estaba desnuda, bajo esa bata que tiene 2 piolines de cada lado, una especie de pantuflas en los pies, y una cofia que te tapa la cabeza. Nunca entendí, para qué te tapan los pies, si estas toda desnuda. ¿Será que es verdad lo que se dice, y que para mantener el calor corporal, lo más importante es tener los pies calentitos? Era una operación sencilla, o al menos eso decía el médico. La vesícula tenía piedras y había que sacarla. Cuando entre al quirófano, me recibió un chico muy lindo. Gordito, con cara de bueno, y simpatico. Me gustó. Que situación incomoda para que te guste alguien. Yo desnuda alli, mientras 2 personas me cambiaban de camilla, rogando que puedieran levantar mi cuerpo, y no caerme al suelo en el intento. No soy lo que se dice una pluma. - Hola, ¿Daniela? - Sí, ¿como sabias? – Yo intentaba hacerme la superada y la simpatica - Tenes cara de Daniela. Te pareces a una ex no...

Con ganas de hacer puchero

Me despierto y respiro profundo intentando que la angustia deje entrar aire a mis pulmones. Bajo los pies de la cama y, esquivando todas las cosas que están tiradas en el suelo, salgo de mi cuarto. Bajo las escaleras con el pijama puesto y en pantuflas. Ojala esté sola en casa. Prendo la estufa. Suri ronronea y se sienta tan cerca del fuego que se le queman los bigotes. Pongo a hervir en una olla grande con mucha sal gruesa; carne, perejil, laurel, apio, puerros y cebollas. Espero una hora, mientras tomo unos mates, y paseo por la casa. Luego agrego el repollo, las zanahorias, las papas, los choclos y el zapallo. Cuando las papas están tiernitas, listo el puchero y sin pelar la gallina. O me siento en un rincón de la casa, me acurruco, llevo mis piernas contra el pecho, bajo la mirada, frunzo el ceño, achico mis ojos y pongo la boca en “trompita”. Intento que las lágrimas no broten por mis ojos, porque eso, ya no es un puchero. Eso, es otra cosa.

Politicos Esdrújulos

En una reunión pública había: politólogos, comunicólogos, ginecólogos, cardiólogos, hematólogos, proctólogos, antropólogos, geólogos, arqueólogos, sociólogos, oftalmólogos y tantos ólogos... que no entrarían en un zoológico, ni en el índice telefónico. Eran imbéciles, raquíticos, políglotas, alcohólicos. Estúpidos, impúdicos, fantásticos, diabólicos. Dinámicos, anárquicos, utópicos, patéticos. El comunicólogo histérico y afónico Comunicó el decreto del político monárquico. El politólogo gritó: ¡Diabólico! El odontólogo: ¡Alcohólico! El senadólogo: ¡Apático! El proctólogo: ¡Caótico! El sociólogo: ¡Ilógico! El cardiólogo: ¡Arrítmico! El diputólogo; ¡Utópico! El arqueólogo: ¡Exótico! Y el oficiólogo gritó: ¡Fantástico! Se produjo un caos apocalíptico, comenzó un momento épico. Hasta que un grupo monopólico tuvo un pensamiento analítico, y repartió analgésicos, antibióticos, amnésicos y anestésicos. Los chinos tomaron amoníaco, y emprendieron un viaje ps...