miércoles, 28 de agosto de 2013

Un amor que no fue

Ante tus ojos me siento desnuda y a salvo.
Sólo por esa noche, sólo lo que dura el encuentro.
Tu mano recorriendo mi espalda.
Mis ojos cerrados y serenos.
Nuestros cuerpos exhaustos  y tranquilos.
Dos cuerpos jugando a amarse.
Todo se desvanece al salir el sol.

La distancia , el tiempo, y el desencuentro.

martes, 5 de febrero de 2013

Sueños

Un lugar raro y familiar. Hippie. Todo desordenadamente puesto en su lugar. Todos te sonríen al cruzarte. Hombres y mujeres vestidos en forma desprolijamente bien. Peinados despeinados realizados por horas frente al espejo. Lindas personas. Dibujos en una pared, con muchos colores, con frases positivas, "Buena Vibra". Muchas bordadoras para cortar el pasto colgadas en el techo, un televisor viejo en la que se ve en vivo y en directo el escenario. Paredes a medio terminar, telas colgadas separando espacios, un escenario con un hermoso y enorme perro negro durmiendo en el medio.
 Yo llegué cansada y con pocas ganas de charlar. Estado raro en mi. Hasta cuando estoy mal, prefiero hablar con otros para callar mis pensamientos. Esa noche estaba centrada en mi, más observadora y callada, miraba y escuchaba todo en forma minuciosa. Estoy en una nueva etapa de renacimiento y mirando al mundo con otros ojos. Dándome tiempo para volver a descubrir la realidad.
 Mientras observaba me fijó la vista unos ojos negros que me cautivaron. La espalda un poco encorvada, los pantalones grandes y caídos dejando ver el elástico de lo que podría ser un bóxer, pelo negro y lacio como el de los chinos atado en media cola. Sus ojos negros que sonreían al mirarme tenían cierta ingenuidad. Se sentó en una mesa cerca de la mía y yo sentí que me inspeccionaba. Ella charlaba, tomaba cerveza del pico de la botella y se reía con todos los dientes. Exagerada, masculina, y tan linda.
 Me enamoré de ella. Aunque amor no es la palabra. A veces las palabras no alcanzan para describir las sensaciones. No podía dejar de mirarla. Algo en ella me hacía recordar a un hombre. A un hombre que conozco hace muchos años, pero que hace muy poco pude conectar. Conectar desde lo humano, desde lo artístico, desde lo físico.
 Esta mujer de ojos negros subió al escenario a cantar con su banda de rock. No me gustó lo que hacía, no la reconocí. Se disfrazó de hombre. Se puso una gorra y una remera grande y ancha que disimulaba todo lo femenino en ella. Era un travesti?
 Luego subió a tocar con un grupo de percusión, y ahí sí no pude dejar de mirarla. Ella dirigía al grupo por momentos, y era tan bello e hipnótico lo que hacían. Tenía movimientos logrados y precisos. Bailaba mientras tocaba un gran tambor. No podía dejar de bailar y mirarla, fui feliz. Quizás fue el porro. Nunca sabré si fue una felicidad artificial lo que sentí, pero cuando terminaron de tocar, preferí irme a dormir, quedarme con esa sensación en el cuerpo. La felicidad recorría mi cuerpo, y no la quería perder.
 Me acosté en mi cama..... excitada, con una sensación de calentura y enamoramiento. Me quedé dormida, soñé con las dos personas que habían ocupado mi pensamiento durante la noche, se me mezclaron las realidades y los sueños, ellos dos se conocían, y nos encontramos los tres entre sábanas , besos y tanta locura que me desperté riendo y feliz.

domingo, 3 de febrero de 2013

Hasta con el hombro

Esa mujer que podía ser natural, que podía buscar placer. Me gustaba, me reconocía. Cuando venía a mi mente una imagen, yo era la que está en foco. Ahora esa imagen se está borrando, no la encuentro, se nubla, se pone blanco y negro. La música y las risas se esta apagando. Hago el ejercicio de buscarla dentro de mi, y no la encuentro. No esta más esa sensación que estaba en el centro de mi estomago. Las mariposas? Ahora tengo una incomodad en el centro del pecho. Me extraño. Quiero reencontrarme con esa mujer que descubrí. Me estoy desdibujando. Huerfana nuevamente, sin guía. Aprendiendo a quererme sin necesitar esa mano que me apoye. Extrañote con todo mi ser, hasta con el hombro.