jueves, 4 de febrero de 2016

El día de la marmota

Me levante con sueño, casi sin poder despegar los ojos, y le puse la comida a René en su plato que maullaba con insistencia. Abri la heladera, tenía una muy mala noticia, no tenia leche. No puedo empezar el dia sin tomar café con leche  con una galleta de arroz con mermelada. Si algún ingrediente falta, sé que no va a ser un buen dia . Sin cepillarme los dientes,  ni peinarme  agarre las llaves para salir al súper de la vuelta de mi casa.  Abro la reja de mi casa, y cuando intento cerrarla no puedo. La llave queda trabada. No la podía sacar. Agarre una pinza para intentar destrabarla, y la rompo.  Me quedé con una parte de la llave en la mano.  Arrimo la reja para que no se abra y camino ya de mal humor hasta la cerrajería. El cerrajero podía venir en un rato, pero solo por la visita me iban a cobrar $300. Estoy a fin de mes pero tengo la plata, no me queda opción. Respiro profundo, compro la leche y vuelvo a casa.
Prendo la radio,  y me siento a disfrutar de mi desayuno, mientras espero al cerrajero.  A la hora  viene, me pasa el presupuesto del trabajo: son 600 pesos por arreglarme esa puerta y  arreglarme la llave del garaje que tampoco funcionaba, pero que yo no uso nunca. Ya que iba a pagar la visita hacía todo . El cerrajero saca  las dos cerraduras y se las lleva para arreglarlas: Vuelvo al mediodía.  Ato con un hilo para que no se  abran las puertas y vuelvo a entrar a casa.
A la 1 del mediodía el cerrajero todavía no había vuelto, lo llamo. Vinieron todas las llaves mal, y no puedo terminar de arreglar la del portón.  A las 14:30 hs estoy ahí. Llego a las 15 hs.  Puso las dos cerraduras, me cobra, me hace precio porque sólo  pudo hacer una sola copia de la llave del portón y se va. Antes de salir corriendo al trabajo porque ya llegaba tarde,  pruebo las llaves y claro una no funcionaba. Ya no hacia tiempo y decido dejarlo para mañana.
Llego a la radio corriendo. Pido disculpas por mi llegada tarde, y explico lo que me había pasado. Me siento y el locutor me dice que la lista de música está toda mal. Los intérpretes no coincidan con la canción: se había corrido una columna del Excel . Cortamos el papel en 2 corrimos una línea y volvimos a pegar con cinta Scotch.
Termina mi jornada laboral, y decido ir a ver a unos amigos que tocaban en una milonga. Habia empezado el dia como el culo, y quería que terminara bien. Siempre es un buen plan tomar algo, escuchar música y charlar con amigos.
Cuando estoy llegando, me doy cuenta que no tengo plata. Intento sacar plata de un cajero, pero no puedo. Intento en otro: Saldo insuficiente. No podía ser. Camino ya sin nada de humor hasta la milonga. Cuando llego le explico lo que me había pasado a Sabrina . Ella no tenía plata para prestarme, y en la milonga no se podía pagar con tarjeta de crédito.  Estuve a punto de irme a mi casa cuando ella dice: vayamos a comer algo a otro lado, vos pagas con tarjeta, y te doy el efectivo.
Hicimos eso, en la esquina de la milonga había un restaurante que aceptaban Visa. La camarera nos recomienda las empanadas. Pedimos eso con esa cerveza. Yo me empiezo a reir del dia de mierda que había tenido, tratando de quitarle gravedad. Muerdo la primera empanada y me chorreo la musculosa blanca con el jugo del  empanada. Un manchón naranja de aciete en el medio de las tetas. Sigo riéndome, ya nada podía ser peor.  Por suerte tenía una camisa puesta encima, la cierro.  La carne de la empanada estaba un poco roja. Bueno quizás era el pimentón, o era carne de perro. ¿De que color podía ser la carne de Toby?  Estaban ricas, pero no pude termirlas por miedo a que me hicieran mal.
Volvimos a la milonga, escuchamos unos tangos, bebimos, nos reimos.  Habia chicos lindos para mirar y uno de ellos me habla y me coquetea. Empecé a pasarla bien.   
Ya estaba con sueño, la milonga ya estaba terminando y  con Sabrina decidimos irnos. Al toque vino  el colectivo, nos subimos y nos sentamos. Al rato nos damos cuenta que un chico, borracho, drogrado o psicópata nos mira fijamente y nos sonríe. Era muy insistente con su mirada. En un momento viene a sentarse cerca nuestro.   Nos cambiamos de lugar para que no pudiera vernos.  Cuando nos vamos a bajar del colectivo él se baja con nosotras.  El quería acercarse, y nosotras que ni lo mirábamos. Lo dejamos cruzar jb justo y nos dimos cuenta que él también iba a tomar el metrobus. Cruzamos jb justo, esquivamos al psicopta que ya se nos venia encima y nos tomamos un taxi que pago Sabrina, por unas 15 cuadras hasta la parada de la casa de ella.  Cuando llegamos y queremos cruzar jb justo , vemos que un camión enorme con un volquete atrás había frenado en la mitad de la senda peatonal.  Por las dudas dejemos que corte el semáforo y pase este loco.  Cuando arranca vemos que en la parte trasera del volquete tenía escrito mi nombre: DANIELA. No sé qué me querían decir mis guionistas merqueros de la vida, pero no iba a averiguarlo.
 Llego a casa luego de  esperar mucho el colectivo a casa, rogando que las llaves que había hecho arreglar funcionaran.
Ya acostada en la cama recuerdo lo que Sabrina me dijo: Hoy es el dia de la marmota: 2 de febrero. Ojala todo esto no vuelva a pasar mañana
Ahora ya estoy desayunando,  y sigo con una copia de las llaves sin funcionar, pero no voy a ir al cerrajero, no hoy. No quiero que todo vuelva a empezar.

(Este post fue escrito ayer, 3 de febrero,  pero lo publique hoy, como quien no cuenta un sueño en ayunas para que no se haga realidad)