Piel de Cordero
Venís caminando con una nena de unos 3 años de una mano, la otra mano agarra a una mujer de mi edad. La nena se suelta de la mano de la que intuyo será la madre y empieza a correr alrededor tuyo en círculo, se rie a carcajadas. Vos sonreís y le decís nosequecosa. Yo estaba lejos para poder oírte. Mientras la nena sigue corriendo, levantas la cara y me ves. Tus ojos dejan de reírse. Me inspeccionas, me desafías con la mirada. Veo como los músculos de tu cara se van endureciendo. Agarras fuerte la mano de la nena para que deje de dar vuelta, me clavas la mirada, y veo tus ojos negros. Esos ojos negros que se iluminan en la noche y las pupilas se dilatan.