¿Cuando vas a dejar de doler, amiga? Te tengo atravesada en la garganta, no me dejás respirar. Ensayé millones de formas de sacarte de ahí. Tragando mucho alcohol hasta quedar inconsciente. Durmiendo mucho. Teniendo mucho sexo. No teniendo nada. Rodeándome de mucha gente. Estando completamente sola. Hace 6 años que intento ponerte en un lugar donde duelas menos.
Este año el día de la madre lloré todo el día. Sin parar,
sin levantarme de la cama, con una angustia tan vieja que no podía distinguir
la razón.
Te mataste el día de la madre, para demostrarle a la tuya y
a todas las madres que nos hacen mierda la cabeza. No me acordé de vos, y lloré
todos los días hasta que me vino una imagen tuya mientras regaba las plantas.
Ahí pude dejar pasar el aire y largar la angustia. ¿Cómo no me había acordado que hace 6 años
decidiste matarte?
¿Cómo sacarme de la cabeza tu imagen colgada en el medio del
garaje vidriado de tu casa, a la vista de todos los vecinos? Nos enrostraste la
muerte y el dolor. No quisiste que parezca un accidente. Te colgaste con la
correa de la persiana que fuiste a comprar especialmente a la ferretería.
Sabías que cualquier soga no iba a soportarte, ¿O es que ya lo habías
comprobado y en el intento habías fallado?
¿Cuánto tiempo estuviste internada la última vez? No lo
recuerdo. Viste que yo nunca fui buena para recordar fechas. Lo que si recuerdo
es haber llamado a cada una de tus hermanas para que me contaran que te había
pasado. Que por qué estabas internada. Y no logré que ninguna me dijera nada.
Que pacto de silencio enorme había en tu casa. Que duro debe haber sido
soportar eso. De eso no se habla. ¿De cuantas cosas no se hablarían en esa
casa?
Y hasta que decidiste matarte, vos participabas de ese pacto. “De eso no se
habla, no te voy a decir la razón por la que estuve internada” me dijiste
prendiéndote el quinto cigarrillo al hilo y con la mirada nublada. Me contaste que estabas muy oscura, que tu
cuarto era una mugre, que casi no salías de ahí para no cruzarte con tu vieja.
Que no podías para de fumar. Que el dolor era mucho, que casi no podías dormir.
Que intentaste volver a tu casa y Checho te pidió un tiempo para buscar donde
vivir. Y yo no pude verte así, me angustiaba mucho y me alejé.
Cuando vos me necesitaste, yo no pude. Nadie pudo ayudarte y
yo tampoco. Y quizás después de 6 años pueda pedirte perdón.
No pude ayudarte a vos, que me acompañaste cuando estuve muy
mal, cuando no me podía levantar de la cama, cuando casi no me bañaba, comía lo
que encontraba en la heladera porque no tenía fuerza de ir al supermercado. No
trabajaba, dormía todo el día. Y vos
venias limpiabas mi casa, me lavabas toda la ropa, me hacías la cama, comprabas
comida para que tuviera. Cuando logré expulsar a todas y todos para que no me
vieran así, para que no conocieran esa Dani oscura que no podía, vos te
quedaste ahí. Vos no me soltaste la mano. Vos me exigiste que pudiera. Armaste
un jardín con plantas en la ventana al lado de mi cuarto para que yo tuviera la
obligación de levantarme a ponerles agua. Te enojaste cuando se murieron.
Creo que nunca te agradecí
todo lo que hiciste por mí. Yo salí de ahí con mucha terapia, y esfuerzo. Pero
vos siempre estuviste ahí, aunque yo era pura violencia.
La vida me sigue costando un montón, pero sigo pensando que
tiene muchas cosas hermosas para poder disfrutarla. Vivo en una casita llena de
sol. La violencia conmigo y con les otres está más controlada. Sigo teniendo
periodos de mucha tristeza, pero nunca con tanta oscuridad como aquellas
épocas. Mis amigues de aquel entonces volvieron a acercarse y son mi familia
sana y elegida. Las parejas me siguen costando aunque ahora elijo buenas
personas que no me quieren hacer daño. Sigo trabajando en la radio y lo disfruto.
Estamos en primavera y todas las plantas
de mi balcón están florecidas. Como te hubiera gustado verlas y seguramente retarme
porque les falta un poco de agua.
Aunque por muchos momentos me alejé de vos, siempre creí que íbamos a morirnos de viejita
siendo amigas. Hace unos días hubieras cumplido 40 años y yo te extraño tanto.
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