Politicos Esdrújulos
En una reunión pública había:
politólogos, comunicólogos, ginecólogos, cardiólogos,
hematólogos, proctólogos, antropólogos, geólogos,
arqueólogos, sociólogos, oftalmólogos y tantos ólogos...
que no entrarían en un zoológico,
ni en el índice telefónico.
Eran imbéciles, raquíticos, políglotas, alcohólicos.
Estúpidos, impúdicos, fantásticos, diabólicos.
Dinámicos, anárquicos, utópicos, patéticos.
El comunicólogo histérico y afónico
Comunicó el decreto del político monárquico.
El politólogo gritó: ¡Diabólico!
El odontólogo: ¡Alcohólico!
El senadólogo: ¡Apático!
El proctólogo: ¡Caótico!
El sociólogo: ¡Ilógico!
El cardiólogo: ¡Arrítmico!
El diputólogo; ¡Utópico!
El arqueólogo: ¡Exótico!
Y el oficiólogo gritó: ¡Fantástico!
Se produjo un caos apocalíptico,
comenzó un momento épico.
Hasta que un grupo monopólico
tuvo un pensamiento analítico,
y repartió analgésicos, antibióticos,
amnésicos y anestésicos.
Los chinos tomaron amoníaco,
y emprendieron un viaje psicodélico,
hacía un ámbito anárquico y acuático
hacia un lugar lacónico y soviético.
Algunos impúdicos
ofrecieron a un nuevo político
para dejar este capítulo
sin orden alfabético.
Nota: “Cualquier parecido con la coincidencia es pura realidad.” Agarrate Catalina
politólogos, comunicólogos, ginecólogos, cardiólogos,
hematólogos, proctólogos, antropólogos, geólogos,
arqueólogos, sociólogos, oftalmólogos y tantos ólogos...
que no entrarían en un zoológico,
ni en el índice telefónico.
Eran imbéciles, raquíticos, políglotas, alcohólicos.
Estúpidos, impúdicos, fantásticos, diabólicos.
Dinámicos, anárquicos, utópicos, patéticos.
El comunicólogo histérico y afónico
Comunicó el decreto del político monárquico.
El politólogo gritó: ¡Diabólico!
El odontólogo: ¡Alcohólico!
El senadólogo: ¡Apático!
El proctólogo: ¡Caótico!
El sociólogo: ¡Ilógico!
El cardiólogo: ¡Arrítmico!
El diputólogo; ¡Utópico!
El arqueólogo: ¡Exótico!
Y el oficiólogo gritó: ¡Fantástico!
Se produjo un caos apocalíptico,
comenzó un momento épico.
Hasta que un grupo monopólico
tuvo un pensamiento analítico,
y repartió analgésicos, antibióticos,
amnésicos y anestésicos.
Los chinos tomaron amoníaco,
y emprendieron un viaje psicodélico,
hacía un ámbito anárquico y acuático
hacia un lugar lacónico y soviético.
Algunos impúdicos
ofrecieron a un nuevo político
para dejar este capítulo
sin orden alfabético.
Nota: “Cualquier parecido con la coincidencia es pura realidad.” Agarrate Catalina
Son buenísimos!! Como la coincidencia...
ResponderEliminarfabulósico!
ResponderEliminarlástima el trágico y acaso cíclico final..
me quedo con los chinos, volveremos en dragones
Gracias Ernesto.
ResponderEliminarUn historia tristemente cíclica como la coincidencia.
Saludos!